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Sin Pensarlo dos Vecees

Tengo una amiga que se viste muy chulo y le ha cogido con leer ultimamente.Todo empezó con La Fiesta del Chivo de Vargas Llosa.En poco tiempo lo terminó y tomó la decisión de seguir leyendo, se volvió una devoradora, come sola,extremista. Se le gastaron los ojos de tanto leer, día y noche, entre café, arroz con habichuela, y pan de agua, leyó todo lo que le caía en las manos.En unos meses pasó de García Márquez, a donde Asturias, Lorca, Allende, Sábato, Cisneros, por nombrar algunos. Una mañana se fue a la librería y se encontró con Don Quijote, sin pensarlo dos veces pagó el paquete. Llegó a su casa encantada y se sentó a leer, en menos de veinte minutos le comenzó a picar la cara, seguida por la cabeza, la rodillas y el ante brazo. En menos de media hora se había quitado los zapatos, la camisa y los pantalones. Estaba llena de ronchas. Le cogió un miedo tan grande que se paró de la silla, me llamó por teléfono y me dijo: "Yo creo que el Quijote me quiere morder, lo tuve que tran...

Entre 2

Se arregla el pelo para impresionar , él no se da cuenta . Siempre que quiere que le den cariño llega temprano y se acuesta a su lado , ella no le hace caso . Los dos quieren más de lo mismo aunque de manera diferente . Ella quiere que la enamoren , que le digan linda , sexy, maravillosa . Que la amen despacio y sin alarde, más de una vez. Ėl quiere un cuero, que lo desbarate, que le hable de la grandeza entre sus dos piernas, pero que vaya a la iglesia y sepa criar. Ella se hace la victima, compromete su pensamiento y olvida sus ideales. Ėl sigue con su vida, hablando de sus logros, de su familia perfecta, se busca una amante. Ella también.

Entre viento y marea

A veces la noche llega rápido, como agitada y sin pedir permiso. Invade las cosas que más me gustan: las paredes bancas de mi habitación, mis trece perfumes, colocados sin interes alguno sobre mi mesita de noche, mi almohada, un vestido grís, un teléfono que no sirve. Se refleja primero en el espejo y florece entre mis cosas. Me gusta sentarme en la oscuridad de mi cuarto, me acuerda a los apagones que tanto odiaba en mi casita en la patria la diferencia es que nadie aplaude cuando se enciende la luz. La noche oscura, reciente, me encanta.

El Cazador de Estrellas

Manolo se sienta a esperar que salga la estrella que ha de cazar. Mira al cielo y saca su tira piedra justo en el momento en que la constelación parece florecer. Puff! Sale la primera piedra: blanca, lisa y redonda. La estrella cae a sus pies: esponjosa, brillante, y humeda parpadea en sus manos tumbadoras de estrellas. Los sueños no dejan de serlo después que se tocan. Despierta.

Ausencia

La promesa de otoño merodea esta mañana fría. El día se complica con la ausencia de tantas cosas que me parecen necesarias: tu cara, tu sonrisa, tus ojos, el lunar en tu dedo. El sol ha pintado el piso de la cocina con precisión y familiaridad, el café sube y llena la casa con el aroma de mi debilidad. Estoy leyendo un libro que me recuerda mucho mi niñez: When I was Puerto Rican, y a pesar de que no soy puertorriqueña puedo indentificarme con casi todo el contenido. Hay días como hoy en los que no sé qué pensar.

Mi vecindario

Me alquilé un cuarto lejos de la perfección, ahí vivo tranquila y con muy pocos vecinos. Es un vecindario agradable, lleno de proyectos por terminar, lo que hace que sus habitantes siempre estemos ilusionados. Allí todo el mundo entiende que la felicidad es un momento, un abrazo, una puesta de sol, un besito robado en cualquier esquina de este vencidario maravilloso. Aquí la gente es muy intensa y cuando entristece, porque hay que entristecer de vez en cuando, se vuelve pesimista, arbitraria, y la piel de los habitantes se vuelve azul. Esto dura unos días y poco a poco van recobrando su colorcito chulo, tocado por el sol. Entonces se vuelve esta gente muy trabajadora y piensa que es invencible y le coge con escribir, con pintar, con cantar, con crear cosas que a veces desbarata cuando se vuelve azul. Las calles de este vencindario son largas y angostas y se carácterizan porque en cada una de ellas hay una bocina gigante, que cuando está encendida reboza la calle de música. A veces sue...

Extrañándote mucho

Tambores de mi sangre africana de mi alegría de vivir, recuerdos de mi tierra hermosa y humedecida de bien. Recuerdo de mis playas infinitamente azules, mareas de libertad, de orgullo y soledad. Mi tierra goza de frutos, de almas intranquilas, de versos limpios. Mi tierra y sus colores de humanidad, mi dulce Quisqueya, que me esperas y te vas. Estoy aquí, extrañándote mucho. ©Sussy Santana