Mis dedos son rascacielos, los uso para escribir, para rascarme, para aguantar mi cabeza dormilona. Soñé una historia en la palma de mis manos, diversa interminable.
El silencio es un gato entre las patas de una silla de madera, se mueve con facilidad, lentamente, seguro de donde va. El gato araña las paredes, hace un hueco que deja entrar la luz tenue. La luz es un Samurái, es un verso libre armado hasta a los dientes.
Es una "Fefita" sin cadenas, libre e independiente. LLeva los años entre las tetas al igual que las papeletas. Renace bajo uñas acrílicas, encumbra sus esperanzas en tacones de charol. La viejeva es un sol arrendado sobre el amor. Es presa del vituperio de ojitos conceptuosos. continúa...
Hay farolitos brillosos levantando sospechas sobre sus cabezas turbias. Hay un cuento eterno que enlaza sus bocas con humo y nervios. Hay una advertencia recurrente en la conciencia colectiva, una avalancha de miedo que se esconde tras pupilas prodigiosas. Hay sueños tecnicolor que prosperan en un paladar teñido de setas. Hay Tecatos frente a las pupilas prodigiosas que nacen del vientre de una cartera Prada en donde hay grageas encarceladas en envases amarillos, etiquetadas bajo apellidos espectaculares. Hay un despertar que espera en la puerta principal, antes de que sea demasiado tarde. Hay farolitos brillosos que levantan sospechas sobre sus cabezas turbias. Hay Tecatos bailando frente al espejo, no tan lejos de las pupilas prodigiosas.
Es un perito barrial que resuelve los problemas. Puede ser electricista, plomero, pintor, publicista, cantante, escultor. Es un surtidor de sabiduría que sabe de ortografía. El León es un conocedor de materias ocultas que esclarece dudas y arregla problemas. El León puede ser un tiguere.
Bulla y más bulla, luces intermitentes sobre cabezas rubias, negras, pelirojas, teñidas, moño bueno, moño malo, pelucas. Sudan la impotencia. Bailan y pisan las burlas que han escuchado toda la vida. Son hijos, madres, padres, amigos, hermanos,abuelos, tíos, madrinas, enemigos, vecinos. Gente común como el sol y la luna. Underground hay un mundo de sueños mudos, hermosos, puros.
Mi cabeza amaneció como un bombillo de ochenta watts, ardiendo como el infierno que me prometieron temprano si decía mentiras, si me besaba en una esquina, si le mentaba la madre a alguien. Todavía no creo en el infierno por lo que de seguro iré al infierno sin remedio. No me preocupa eso en este momento. Me preocupa más el sueño que tuve anoche. Una ranita amarilla saltando en mi habitación, yo tratando de atraparla. Cuando la miré de frente vi que tenía dientes y me quería morder los pensamientos y yo ni sabía que las ranas tenían dientes, pero era un sueño, todo es posible cuando se sueña. Me voy acostar, tal vez sueñe algo bueno.