Quiromancia

Buenos días, la inmensidad es el aderezo de los sueños.
Hoy recuerdo mis conversaciones con Pedrin en la oficina de los surrealistas, su insistencia en que los poetas vamos a cambiar el mundo; me regala cuadros que tienen mi cara y que algún día darán miedo a alguien como yo.
 ¿Qué hago yo conmigo?
Con la guerra que da mi boca y con esa bandera blanca que es mi corazón.
El camino es de espadas y flores. Esas palabras que cruzaron la meta para colapsar sobre el silencio de las que quedaron atras.
A pesar de todo ya no estoy ansiosa, mis manos acariciaron al sol pero estas cenizas siguen mostrándome el camino.

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