Mujeres!

¡Mujeres, Amigas!

Vengan a protestar conmigo estos engaños de
la niñez, del “príncipe azul” que nunca encontré.
“No te preocupes corazón que algún día
llegará el hombre que siempre soñaste:
tu Jack Veneno versión Kent de la Barbie,
buen mozo,
alto,
que no ronca, que no habla mal,
que sabe bailar y que paga las cuentas,
abre la puerta, jala la silla y siempre
te dice salud cuando estornudas.
No te preocupes mi amor
que ya viene el que te compra
revistas y libros, te hace quedar bien, no te deja plantada,
el que te encuentra preciosa cuando te acabas de levantar
y no le importa que no te peines o que te dejes de sacar las cejas.
Un “superman” en la tierra
¿A quién le doy la querella?
Al hombre que no conozco le escribo poemas todos los días para
agradecerle que me de la pechuga y que le caiga atrás al hombre
de las guayabas porque sabe que me encantan.
Estoy en espera compañeras, del príncipe azul de la Cenicienta que me venga a rescatar del humo de los carros públicos, de las deudas y el afán.
¡Qué venga mi corazón!
Te estoy esperando con la maleta en la mano, para que me lleves
a Paris sin tener que pasar por la Duarte para que me compres zapatos chulos que no me llenen de callos los pies.
Dónde está el que me prometieron temprano, cuando mis pies cabían en cualquier mano.
Amigas! Compañeras! Despierten!

Comments

Helen Duffy said…
!Le sigo, companera! !A las barricadas! !Ordene!

Y ahora le pido que me escriba un poema de amor al hombre de verdad, y no es preciso mencionar la musica dulcete que emite el cuando ronca.

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